Buscando a Nemo: El cambio climático puede dificultar el reconocimiento entre los peces.

Buscando a Nemo: El cambio climático puede dificultar el reconocimiento entre los peces.

Como la mayoría de vosotros ya sabéis, Buscando a Nemo es una película de animación producida por la compañía Pixar Animation Studios.  Su argumento es bastante sencillo: Nemo es un pequeño pez payaso (Amphiprion ocellaris), el único hijo que le quedó a  Marlin después de que una barracuda atacara la anémona donde vivía en el arrecife y acabara con su pareja y con el resto de sus hijos. A partir de este suceso, Marlín cuida a su hijo de una forma exageradamente sobreprotectora, lo que provoca que Nemo se rebele y emprenda una gran aventura. El padre comienza una larga búsqueda siguiendo las pistas que le llevarán a recuperar a su hijo, siendo entonces  cuando en la película se le une un pez de poca memoria llamado Dory, una pez cirujano azul y negro (Paracanthurus hepatus) muy divertida, pero que sufre de amnesia anterógrada o falta de memoria de corto plazo. Dory acompaña a Marlin en la búsqueda de su hijo, proporcionando algunos de los momentos más cómicos de la película.

A esta altura de la entrada alguno ya os estaréis preguntando qué tiene que ver la película de Pixar con el cambio climático.  Pues bien, científicos de Centro ARC de Excelencia para Estudios de Arrecifes de Coral de la Universidad James Cook, en Australia, han estudiado el efecto del dióxido de carbono en el comportamiento de compañerismo de la damisela tropical ‘Chromis viridis‘. Los investigadores del proyecto han encontrado que los peces jóvenes normalmente requieren tres semanas para reconocer a sus compañeros, pero que los elevados niveles de dióxido de carbono estarían perjudicando de manera significativa esta capacidad.

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